1.12.2011

Geografía, definitivamente no te extrañaba

SEGUUUUUUNDA

Anoche me propuse levantarme a las seis de la mañana a correr. Increíblemente, lo hice. Me levanté, corrí las cortinas y me abalancé sobre la cama como si fuera esta Mariana de Melo (antes del choque, morbosos!). Y así transcurre mi día. Me vuelvo a levantar, sólo que nueve horas más tarde, esta vez decidido a escribir algo en este blog para que, como quien dice, que no decaiga. Pero no, mejor no hablar de ciertas cosas. No puedo. El sol radiante que entra por mi ventana ahora abierta me demuestra que es un día demasiado lindo como para perder escribiendo. Me pego una ducha y bajo las escaleras, forradas por una tela roja que me acaricia los pies y me hace cosquillitas. Llego al comedor del hotel y me mando un desayuno digno de ser envidiado por cualquier serie de comedia estadounidense de los años 80. Una vez que comí, me fumé un puro con unos tipos que hablaban en un idioma que ni Amigacho comprendería y me eché un pique hasta la playa de Buzios. El arena estaba caliente. Abrí una reposera donde tenía pensado tomar un poco de sol mientras pudiera. El olor de la playa me relajaba. Mierda! no pude tomar nada de sol porque antes que pudieras escribir Schwarzenegger (más o menos cinco minutos de la vida real), dos garotas de esas que decís ah la pelota en cuanto las ves, se pararon al lado mío, tapándome el sol a la voz de "Amorciño, podi sentarme con voce?".
De golpe me despierto, pero esta vez sin abrir los ojos. Tenía miedo de que Buzios haya sido todo producto de los casi cuarenta grados de fiebre que pegué ayer (Salud!). Ahí estaba. En Brasil. Brasil y Avenida Jujuy, yendo a buscar unos apuntes a lo de un compañero que sufrió la desgracia de no llevarse nada. No voy a decir su nombre porque hacerlo sería peligroso para su integridad física, como si yo no tuviera suficientes ganas de atropellarlo.
"Y? Me vas a dejar pasar a la ventanilla?" Escucho mientras el tono portugués que inventé algunos renglones más arriba se convierte rápidamente en perfecto aunque no tan comprensible castellano. Sí, estoy mal de la cabeza. Resulta que la mina que mi cerebro había creado para hacer menos real mi sueño era, en realidad, una mujer que pasaba los sesenta años en cada gamba. No voy a ponerme más específico con su descripción porque me sería imposible omitir que lo que me llamó la atención a penas levanté la mirada fue que tenía las tetas más abajo que la cintura. Mierda! Era imposible obviarlo. Agradézcanme si les alegré la tarde con el detalle (y por favor nunca más me hablen). Mientras me paraba, noté que el relajante olor a playa que sentía en esos oníricos momentos donde pegarme un tiro en la sien no era mi propósito de año nuevo provenía de una de las axilas de la particular mujer.
Todo es culpa de los asiáticos. Si no presentaran una resistencia al avance desenfrenado de los países desarrollados clásicos, en el colegio darían cinco años de geografía de Europa, y para esta altura, ya me sabría los temas de memoria.
Hablando de asiáticos, sabés qué es una elección? Lo que experimentan los susodichos cuando se cruzan a Megan Fox por la calle. JA, te encantó.

No, no me voy a cansar nunca de este chiste

1.10.2011

Año nuevo. Vida... nueva?

Reflexiones, otra vez, entre hepatalgina y cartoncitos de cohetes escondidos en el pasto.

Arrancamos bien. Tengo dos títulos para la entrada y ninguno para el blog. Ya no importa. Me intimida la foto de fondo. Aguante Megadeth. 
Capté tu atención. Ahora, una fuerza sobrehumana te agarra de la cintura cual adolescente caliente y te invita a sentarte y seguir leyendo. En mi barrio, le decimos vacaciones
Para pasarlo a argentino, digámoslo así. Hay momentos en la vida donde el tiempo pasa lento. Y no me vengan con eso de que "si te divertís, pareciera que el tiempo pasa más rápido y si te aburrís, lo sentís más lento". A mí con cuentos chinos, no. El tiempo pasa más lento. Por ejemplo, en una clase de física en la que te dicen E=mc² y no sabés que C es la velocidad de la luz, el tiempo transcurre a paso de vieja renga que se detiene a mirar las vidrieras de Cabildo, y vos a doce cuadras y tres cuartos de tu casa. Otro. Si volvés en el subte con una persona con la que no estás acostumbrado a hablar, esta vez sentís que estás atrás de un anciano ciego que quiere subir por una escalera mecánica que baja.
Bueno, en las vacaciones, el tiempo pasa como una vieja renga y ciega que está subiendo por una escalera mecánica que baja, adentro de un shopping con mucísimas vidrieras que le resultan atractivas para mirar. Casualmente, vos te estás meando y este shopping queda en Wilde, uno de esos lugares que inventan con el único fin de poner la terminal de alguna que otra línea de colectivo. Y un poquito más lento también.

Si no entendiste la comparación, yo te diría que vayas a la parte de abajo a la derecha de la pantalla, toques el ícono del antivirus y le des a desactivar. Ahora entrá en google y poné "Quiero un buen virus que me haga mierda la máquina". Si se apaga y empieza a salir humo, es porque lo hiciste bien. Si todo eso no funcionó, bajate windows ME, o recordame un cachito para qué sirve el crtl + w.

Uh. Colgué, para variar. Reflexiones de año nuevo? No me gustan las pasas de uva, y ni bajo los efectos de una jarra loca preparada por el tío drogón del cantante de intoxicados me comería doce de ellas. Nunca lo hice, y según una confiable cadena de powerpoint que me mandó mi vieja, puedo calcular que me quedan veinte y dos días de vida. Ya vengo. Me voy a gastar el aguinaldo en helados de limón y películas mudas. Suerte

Un regalito de reyes